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¿Hace falta explicar la diferencia entre limpiar una tabla de madera y una sartén de teflón?

El hormigón es el invento primario más importante de la civilización industrial y urbana. Aparentemente sencillo, su composición química es cada día más compleja para soportar cargas, soportar tráficos, agresiones o el paso del tiempo. Mantiene en pie miles de toneladas, incorpora esqueletos de acero que lo convierten en un búnker. Sí, es verdad, parece que puede con todo, pero por dentro es un producto muy complejo y sensible, incluso frágil a determinadas agresiones. Por eso hay que preservar el cuerpo principal del hormigón y aislarlo con capas de productos especiales, a veces diseñadas individualmente para cada caso.

Las características del pavimento perfecto son su regularidad superficial -planeidad y horizontalidad- y el aislamiento del cuerpo principal de hormigón ante cualquier agresión externa. Es decir, rodearlo de una membrana infranqueable e inalterable. Son los tratamientos superficiales con productos pioneros de la investigación química moderna. Es como convertir una sartén de madera, porosa y adherente, es otra de teflón, sin poros y antiadherente, que se limpia de una pasada sin dejar rastro.

Todos comprendemos el motivo por el que las vajillas o las botellas son de vidrio o de cerámica. Los envases de madera, plástico o metal terminando intercambiando partículas con los productos que almacenan y se deterioran. Lo mismo sucede con el hormigón: lo vitrificamos, lo convertimos en lo más parecido al cristal. Además de aislar la base principal de cualquier agresión que produzca patologías en el futuro, podemos crear unas características concretas de luminosidad y brillo a la medida -para ahorrar iluminación artificial- o de adherencia y resbaladicidad para facilitar el tráfico o asegurar la pisada de los usuarios.

En Prosistemas siempre decimos que empleamos las tres T: Técnica, Tecnología y Tiempo. La Técnica es la que emplean nuestros expertos para manejar la maquinaria especial de desbaste y pulido. En las fases finales, unos enormes platos diamantados afeitan y corrijen las formas del pavimento hasta el afinado y pulido final, con diamantes pequeñísimos que, con fricciones a alta velocidad, producen la vitrificación y reducen la porosidad de la superficie. La Tecnología es la de maquinaria de última generación y la investigación química que hay detrás para desarrollar productos endurecedores que mantienen sus cualidades de resistencia, planimetría, brillo o adherencia durante años. El Tiempo es el de la experiencia, la de una empresa que lleva más de cuarenta años investigando, diseñando y construyendo pavimentos industriales desde la adaptación del terreno hasta la última junta de retracción.